Oye, vamos a hacer dieta juntas»». De niñas en un pequeño pueblo de Quebec, Eisha y Seema eran más que hermanas, eran almas gemelas, y una dieta conjunta les ofrecía un propósito compartido.
Pero su proyecto despreocupado daría un giro sombrío, llevando a Eisha al borde de la muerte. Consumida por la anorexia, se encontró luchando contra su propio cuerpo frágil, atrapada entre la infancia y la edad adulta.
Décadas después, revisita su pasado en una obra autoetnográfica exquisitamente elaborada, evocando su inusual juventud con un lirismo conmovedor. Al dirigir una tierna carta de amor a la niña problemática que una vez fue, llega al público contemporáneo con una oportuna reflexión sobre la imagen corporal y la autoaceptación.
Hey, let’s go on a diet together.” As kids in a small Quebec town, Eisha and Seema were more than sisters, they were soul mates, and a joint diet offered a shared sense of purpose.
But their carefree project would take a dark turn, pushing Eisha to the very brink of death. Consumed by anorexia, she found herself battling her own fragile body—stranded between childhood and adulthood.
Decades later, she revisits her past in an exquisitely crafted work of auto-ethnography, evoking her unusual youth with aching lyricism. In addressing a tender love letter to the troubled girl she once was, she reaches contemporary audiences with a timely reflection on body image and self-acceptance.