Al sur de Chile, en la provincia de Última Esperanza, hace mucho tiempo hubo una monumental nevada, dejando personas aisladas por semanas, y animales muertos bajo la espesa albura; todavía se recuerda como “el terremoto blanco”. Pero hoy, casi no nieva, cada vez hay menos agua, escasea el pasto para el ganado, y los campesinos, ya muy viejos o desempleados, abandonan sus puestos. En esta geografía distante, los pobladores que aún habitan aquí, junto a sus perros, crían animales, para matarlos y comerlos, resguardándose de las fieras salvajes, de la soledad, del frío. Rodeados de montañas, cerros, ríos, y una infinita pampa, seres de la especie humana que sobreviven en una tierra cada vez más hostil, pero bello a la vez.
In the south of Chile, in the province of Última Esperanza (“Last Hope”), a long time ago there was a colossal snowfall, leaving people isolated for weeks, and animals’ dead under the thick whiteness; it is still remembered as “the white earthquake”. Today, the peasants, old or unemployed, abandon their posts. In this distant geography, the residents who still live here, along with their dogs, raise animals, to kill and eat them, sheltering themselves from wild beasts, from loneliness and from the cold. Surrounded by mountains, rivers, and an infinite pampa, the human species survive in an increasingly hostile, and yet beautiful, land.